HAY minutos de 47 segundos, como estrellas fugaces. Un alma generosa me pasa la última película de Ingmar Bergman. Es devastadora. Una obra maestra sobre las placas de hielo de los sentimientos. Un barco cuya proa avanza como una gran cuchilla hacia el Polo Norte que es cualquier corazón. Saraband se titula y es la continuación de Secretos de un matrimonio. Repiten años después Erland Josephson y Liv Ullmann. Él con el aleteo puñetero del párkinson en sus manos. Ella, inmensa. No la pude ver en el cine, porque en Galicia no estrenan estas películas. Tenemos más salas que nunca para ver el peor cine de la historia. Aquí sólo ponen las americanadas de defectos especiales y tele comedias españolas. Para el cine, no somos europeos. Aún hay que ir a Madrid. ¿Por qué no programan aquí estas películas? ¿Son más sensibles los madrileños que los gallegos? Saraband, Bergman, habla de muchas cosas, de las importantes, de cómo amar demasiado a un hijo puede llevar a asfixiarlo. De cómo debajo de un paisaje nevado está siempre la vida, debajo del miedo a la gente, el calor de las personas. Cine de verdad entre los sueños y las pesadillas, imágenes que conmueven, lágrimas que sanan. cesar.casal@lavoz.es