ANXO QUINTANA, vicepresidente de la Xunta con el 18,7% de los votos (el PSOE obtuvo el 33,2%, y el PP, el 45,4%), abroncó ayer a los gallegos que echan cuentas sobre si el Estatuto catalán le resta dinero a Galicia o no. Quintana considera penoso detenerse a estudiar si salimos bien o mal parados con la nueva financiación. A su juicio, hacer tales cálculos y reclamar fondos es «chorar». A los que ya auguran que Galicia puede perder decenas de millones los tilda de «chorones mentireiros». -El BNG cree que lo importante es avanzar en el autogobierno, incluso a costa de que Galicia perciba menos fondos del Estado. Entre más pasta o más mando, eligen más mando. Una opción legítima. Pero ¿qué prefiere la mayoría abrumadora de los gallegos: más dinero para su país o más nacionalismo? -No está demostrado que más autogobierno equivalga a mayor nivel de vida de la gente. Portugal, país independiente, puesto mil veces como ejemplo de pujanza por nuestros lusistas, crece al 1% (la tercera parte que Galicia) y está sumido en una gravísima crisis, que evidencia que nosotros, sus vecinos, nos hemos beneficiado por jugar en el marco español. -La entrada en la UE significó ceder soberanía; a cambio, ganamos solidaridad externa, dinero para Galicia (los mayores receptores de ayudas de la UE) y rigor legal. Es indudable que el escrupuloso control que reina hoy aquí sobre la política alimentaria o las finanzas debe mucho a las normativas impuestas por la UE. Un ejemplo: Galicia tiene autogobierno sobre su urbanismo, pero acaba de expirar un plazo legal fijado por la Xunta que obligaba a rematar todas las casas gallegas a medio hacer y nos hemos fumado esa ley. El Gobierno más próximo no siempre es el mejor o el más riguroso. -Mientras que aquí el que vela por lo suyo es un «chorón», Carod plantó ayer a Zapatero pretextando que tiene que calcular si la nueva financiación le vale. Los nacionalistas catalanes han tolerado no incluir el término nación en el articulado. Sabían que lo crucial era la pela. Ya la tienen. -Quintana exige que a Galicia se le pague una deuda histórica de 21.000 millones de euros. Paradoja: si reclaman los demás es gimoteo; si lo pide él, ¿patriotismo? -Todos queremos a Galicia -el BNG no tiene el monopolio de la galleguidad y la defensa de los intereses del país-, pero, por hondo que sea el sentimiento afectivo, no podemos idealizarnos. Somos 2.700.000 gallegos, y con una población envejecida. China está creando cada mes una ciudad del tamaño de Barcelona y su feroz competencia ya ha laminado el 20% de la industria manufacturera de una ciudad tan pujante como Chicago (una metrópoli de la primera potencia mundial y con más población que toda Galicia). Ese es el mundo real; no el de Castelao de comienzos del siglo pasado. Para sobrevivir vamos a necesitar socios grandes y robustos y operar en un marco superior a nuestro pequeño país verde. Galicia sólo se salvará si gana peso demográfico y si apuesta nitidísimamente por sus emprendedores privados. Ya hemos jugado el primer partido de la selección galega, y nos hizo felices, y ya estamos diseñando cómo va a ser «o modelo galego de danza», pero aún no hemos visto un plan de choque para dar facilidades totales a los jóvenes gallegos con ideas empresariales, ni estamos apoyando viajes comerciales para encontrar hueco en el mercado del futuro (China), y somos un chascarrillo en I+D. -Hoy, el aprecio por Galicia ya no se acredita haciendo vigilias en el panteón sacrosanto de las esencias etéreas, sino defendiendo su progreso económico en un mundo global.