Información en las páginas 2 a 7 SI tan convencido está el PP de que el Estatut romperá la nación y los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgarán por los campos baldíos, no hace falta que promueva un referéndum. Basta con que espere a las elecciones autonómicas y municipales del próximo año. Si el PSOE recibiese un varapalo, el Estatut quedaría bloqueado por el tembleque que le entraría a Zapatero. Promover un referéndum es buscar el jaleo en vez de la razón. Sobre todo, si se exige algo que se le niega al presidente del País Vasco, quien cada mes pide hacer una consulta no vinculante. Lo que requieren las gambadas de Zapatero es una oposición inteligente, sensata y sin que Acebes y Zaplana recuerden a los espectadores aquellos tres días negros de medias verdades del PP, entre el 11 y el 14 de marzo.