LA XUNTA promoverá con subvenciones al comprador las viviendas de 40 metros. La idea se basa en que la sociedad ha cambiado y los pisitos son una solución para jóvenes o ancianos que viven solos. Así expuesto, podría parecer una iniciativa moderna. No lo es. Primero, porque el mercado ya se encarga de colocar pisos cada vez más pequeños, pero igual de caros que los que tenían un año antes diez metros útiles más. Segundo, porque abunda en la subvención y crecerá el déficit público. La llave que abre la puerta a una vivienda digna a un precio justo es otra. Pero esta conselleira tampoco quiere cogerla: el suelo. La especulación del suelo y la lentitud de la Administración en ponerlo en el mercado es la causa de que media Galicia tenga hipotecados treinta años de vida.