PARA LOS comunistas de los sesenta que están en la Xunta actual con otras siglas, pues el comunismo vende poco, sobre todo donde lo han padecido, ha llegado el ansiado I +D: que no se diga que en esto de inventar seguimos a la cola de Europa. Si antes fue la superstición marxista la que servía para desarrollar organizaciones y políticas totalitarias que justificaran el despotismo, ahora el pretexto es otro: la superstición nacionalista que ha causado en la historia casi tantos muertos como la otra. Claro que en esto de la pura raza gallega ya Vicente Risco hacía sus pinitos a rebufo de Arana y Prat de la Riba. Si en su Teoría del nacionalismo gallego el buen Risco nos explicaba entonces muy serio que era la pura raza celta rubia gallega el gran hecho diferencial sobre las razas morenas ibérico-africanas del resto de España, ahora la cosa cambia: la Xunta ha descubierto que nuestros verdaderos ilustres antepasados son una rama de los bárbaros, los suevos. Gran descubrimiento que tiene graves implicaciones prácticas. Por ejemplo: necesitamos otro Estatuto que reconozca nuestro hecho diferencial suevo, habrá que reconducir la mal llamada normalización lingüística, pues el gallego no es una lengua bárbara sino romance, es decir claramente impropia, un invento diabólico del imperialismo para contaminar la pura raza sueva, de modo que habrá que buscar un diccionario de suevo, crear una academia que lo normalice y un ejército de enseñantes y policías para exigirlo. Ya San Martín Dumiense tuvo que escribir en el siglo VI su De correctionem rusticorum para tratar de civilizarlos. Pero esto no ha hecho más que empezar, si somos suevos habrá que preparar subvenciones para hacernos bárbaros a la fuerza. La subida del 10% del sueldo de nuestros representantes tribales no es digna de tales antepasados. Prepárese a ser asaltado a punta de Estatuto. Mas no hay que preocuparse pues será nuevamente la morisma quien nos imponga la sharia .