Crispar y confundir

| CARLOS G. REIGOSA |

OPINIÓN

13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS NACIONALISTAS vascos dicen que si se prohibiese la celebración de la asamblea general de Batasuna, prevista para el próximo día 21, se impediría la consolidación del proceso de paz en Euskadi. Nada menos. El presidente Zapatero ha subrayado que el Gobierno respetará lo que digan los jueces, pero ha apuntado la necesidad de hacer compatible la Ley de Partidos con el derecho fundamental de reunión. En el mismo sentido se ha manifestado el fiscal general, quien considera que la ilegalización de un partido no suspende los derechos individuales de los que fueron sus militantes. El Partido Popular no ve en todas estas sutilezas más que vana palabrería para justificar la cesión del Estado ante los terroristas. En este sentido, Ángel Acebes ha puesto el énfasis en que la actitud del PSOE es «un anticipo del precio político» que se le va a pagar a ETA por el proceso de paz. Todo lo cual causa asombro, porque ni siquiera en esto los dos grandes partidos están de acuerdo. Ni siquiera en este ámbito son capaces de salir de la trifulca que ceban cada día, ya no importa con qué cuestiones-siempre-candentes. Y es que las encuestas del CIS parecen valer para poco. Son apenas flor de un día. Que la ciudadanía dice que su segunda inquietud es la inmigración, pues ni caso. Que rechaza la crispación y castiga a los políticos por engolfarse en ella, pues como en el anuncio de una mayonesa: «¿Y quién es... la ciudadanía?». Nuestros políticos se han internado por extrañas sendas de autismo. No sabemos a ciencia cierta qué negocia el PSOE-Gobierno con los partidos catalanes sobre el Estatut. Ignoramos por qué el PP no se baja alguna vez del burro, aunque sólo sea para demostrar cintura. Y, por supuesto, no se entiende el catalibanismo de Carod y compañía. Salvo que de verdad sea cierto que si no hay acuerdo no pasa nada, como han dicho Zapatero y Touriño. Pero si es así, ¿por qué nos tienen en vilo? ¿Por qué no nos dejan vivir en el aburrido sosiego político de países como Finlandia, Suecia o Noruega, donde nunca pasa nada que le quite el sueño al ciudadano más suspicaz? Los experimentos, con gaseosa, por favor. Vuelvan a mirar las encuestas. Vale la pena. Ellas no crispan ni confunden. Ilustran.