Chao. TVE echa a Pepe Navarro por baja audiencia. Llevaba un mes y pico en antena. La cadena pública marcó unas reglas de juego: Pepe tenía prohibido el recurso de la telebasura. Sin su mejor arma, se despeñó, con sólo 600.000 espectadores. Otras oportunidades. Navarro tiene caché de estrella, será bien indemnizado y encontrará un hueco. Los que no son divos. Más dura es la situación de algunos periodistas de TVG, que tras más de 14 años en la casa están recibiendo como regalo de Reyes la carta de despido por el simple hecho de que ha cambiado el Gobierno. ¿Era necesario cesarlos fulminantemente sólo porque entraron en la época del PP? ¿No valían nada sus años de experiencia? ¿Tiene sentido formar profesionales para echarlos al albur de la política?