Bóreas

LOIS BLANCO

OPINIÓN

FRAGA formuló ayer por última vez a Touriño una pregunta en pleno. Cuando se reinicie el período de sesiones a finales de enero (algún día deberían explicar por qué los diputados se echan a la bartola un mes en invierno), será otro el presidente del PPdeG. Fraga estará camino del Senado. Sería injusto que uno de los mejores oradores de la etapa autonómica se despida sin un homenaje parlamentario. Fraga todavía debe tener ocasión de decir adiós desde la tribuna del pleno. Porque fue uno de los políticos que le puso nivel a unos debates anodinos y pobres en léxico y brillantez. Un ejemplo: durante la moción de censura que le presentó el BNG por los temporales del 2000, tomó la palabra y gritó: «¡Eu non son Bóreas!». Salvo un par de diputados, nadie sabía que existía ese dios griego. El resto entendió que Fraga decía que no era de Boborás.