COMO entraba dentro de la más elemental lógica democrática, parlamentaria y, sobre todo, constitucional, el Estatut va a ser enmendando a fondo en las Cortes. Ni Zapatero podía cumplir lo que prometió hace dos años -que lo apoyaría tal cual llegara de Cataluña- ni España se va romper, como ha predicado con ahínco y rédito electoral el PP. Si el presidente hubiera cumplido lo que dijo en un mitin habría cavado su tumba política. Si Rajoy se hubiera bunkerizado , sin presentar siquiera enmiendas en el Congreso, habría pagado un alto coste. Lo más probable es que haya Estatut con el apoyo de todos los grupos menos el popular. Sería deseable que se aprobara con su respaldo, pero el acuerdo es imposible si una de las dos partes no quiere. En este caso, son las dos.