LA telebasura es convincente: Víctor Hugo estaba en lo cierto cuando dijo que «el éxito es algo repugnante». ¿Por qué lo dijo el célebre escritor francés? «Porque su falso parecido con el mérito engaña a los hombres». Si Víctor Hugo levantase la cabeza y viese nuestros programas de televisión atiborrados de semejantes lenguaraces y desfachatados, encontraría sobradamente reforzado el juicio que emitió en pleno siglo XIX. La suerte del éxito no ha mejorado, ni éste se ha aproximado más al mérito con el paso de los años. ¡Qué le vamos a hacer!... ¡Y sin embargo se podría hacer tanto! Ahora que los pedantes dicen que hay que hacer pedagogía, quizá ha llegado la hora de desvelar las bases en que se nutre y fomenta nuestra mediocridad, eso que crece sin parar en proporciones geométricas. La fascinación por el éxito fácil es hoy pura «transparencia del mal», como diría el radical Jean Baudrillard. El mismo que nos sitúa en «el éxtasis de la comunicación» y afirma que «este éxtasis sí es obsceno». Porque sólo reconstruye un crimen: «El asesinato de la realidad», donde ya no existe el mensaje, sino sólo el médium que se impone en su circulación. ¡Ah, el éxito! Nuestros grandes hermanos mediáticos se ganan a pulso algo tan «repugnante».