HOMERO decía que los héroes combaten y mueren no más que para dar motivo a que luego el poeta los cante. Zapatero ya tiene su Homero, su gran rapsoda que glose sus épicas hazañas. Otegi le aplaude y le jalea. El Estatuto y el tripartito tienen el madrinazgo de ETA. El vasco ya se sabía: ETA es una escisión del PNV, pero desde el pacto de Estella con el que el nacionalismo gubernamental vasco trató de compensar su descrédito tras el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco, era menester una lupa y la gran sabiduría botánica de Celestino Mutis para distinguir unas flores venenosas de otras. El BNG hace méritos dejándose condecorar con la medalla del racista Sabino Arana. Pero Rodríguez Zapatero sigue en esto a Diderot, el de aquello de «la moral es una suma de inmoralidades profesionales». O quizás lo de la alianza de civilizaciones no sea más que una versión chapucera de andar por la Moncloa del hinduismo y su teoría del karma . El cosmos es rico y variado y la vida es resultado de la combinación de varios escenarios, vocaciones o karmas . Y cada individuo puede y debe llegar a la perfección de su karma , el cumplimiento de sus deberes: El brahmán medita, el etarra asesina, el PNV miente, Carod chalanea, chantajea e insulta, Montilla se afana para mejorar los beneficios del gran capital catalán. El pacifista Bono vende armas a los déspotas. El valeroso Patxi López suplica a la ETA una tregua por caridad. Todo normal, pura coherencia con el propio karma . Pero, ¿y el presidente del Gobierno constitucional español? ¿Cabría esperar otra cosa de su karma ? ¿Es esa la misión cósmica que tiene que cumplir en la presente reencarnación?