09 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SOMOS ricos. En realidad, somos muy ricos. Inmensamente ricos. Ayer, los fabricantes desvelaron un dato: esta Navidad cada niño español recibirá 175 euros en juguetes. De media. Lo que todavía concede al dato un perfil más horripilante, porque habrá chavales que por Reyes se encontrarán con un brillante ejército de harrypotters de goma en el que familiares y amigos habrán invertido toda la extra de diciembre. Porque con 175 euros, los dormitorios de nuestros sobreestimulados chavales serán por fin un campo de minas sembrado de barbies , actionmán , bratzs -«¡por primera vez cada muñeca Bratz se presenta con hombros, brazos y torso, con el fin de poder maquillar o pintarle las uñas!», juro que bramaba ayer la página web de un centro comercial y no precisamente en la sección de casquería-, lupitas sentadas, luchos acostados, bicicletas, patines, supercocinas, miniperros, karaokes y toda la artillería pesada con la que apabullamos a todos los hijos únicos que en el mundo son. Una de las estrellas de las Navidades será, al parecer, un tal Furby, un espeluznante peluche mezcla de gremlin y comadreja que incluye carta de presentación: «Los Furbys -asegura el bicho- somos muy sensibles a diferentes estímulos, caricias, sonidos, luz... Primero hablamos nuestro idioma, pero cuanto más juegues conmigo, más rápido podré hablar en el tuyo. Además sé contar chistes, adivinanzas, reírme, bailar... también dormir...». Me lo expliquen.