Otra revolución francesa

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

HE QUERIDO que pasara un tiempo para reflexionar sobre los sucesos ocurridos en Francia, que creo no tienen parangón en los tiempos modernos. Después de tres semanas, este fenómeno urbano es un conflicto que se puede identificar por exclusión haciendo una serie de preguntas: ¿Es un conflicto político? No. ¿Es un conflicto económico? No. ¿ Es un conflicto étnico? No. ¿Es un conflicto religioso? No, y así podríamos recorrer toda la escala de la conflictividad conocida. Entonces, ¿qué tipo de conflicto es? En mi opinión , se trata de un conflicto social de nuevo cuño, moderno, propio de una época nueva. Ya comprendo que afirmar que es un conflicto social moderno puede interpretarse como una entelequia para no decir nada. Pero no es esa mi intención. Pretendo dar una explicación asequible y fundamentada. Hace unos años conocí en A Coruña al profesor Ralf Dahrendorf, que dio una conferencia sobre la sociedad de fin de siglo. Dahrendorf ha escrito un libro muy útil para entender lo que está pasando en Francia: El conflicto social moderno , de la Editorial Mondadori (1990). Lo presenta como un ensayo sobre la política de la libertad. ¡Qué difícil es vivir en libertad a gusto de todos! El profesor nos da las pautas del descontento social moderno, que ya no es la lucha de clases del siglo XX, ni la lucha por el poder. Se trata más bien de dar rienda suelta al odio, al rencor destructivo que se produce instintivamente en los jóvenes sin futuro, sin referencias de estímulo, sin valores de respeto y acatamiento a las normas de la convivencia. Emile Durkheim (padre de la sociología moderna) señaló la anomia como la suspensión de la eficacia de las normas sociales, debido a una situación de crisis que rompe las ligaduras de la convivencia y produce la incertidumbre hostil que lleva al desorden. En el fondo de todo late la falta de identidad de mucha gente cansada de escuchar promesas que no se cumplen. Cuidado, esto no es una justificación, es una modesta explicación.