Las quejas de Mari Tere

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

MARI TERE se ha puesto sus mejores galas y de blanco primera comunión se ha marchado a ver al prefecto. No es para menos, está muy enfadada porque el repelente niño Federico, uno de un pueblo perdido de Teruel que estudiaba con beca en los tiempos en que su papá mandaba tanto en Trabajo, se está metiendo con todos ellos, les hace chirigotas y parece que también la ha cogido con Moriles, otro niño pobre pero muy manso, colaboracionista, alabancioso con los que mandan. Federico es un chivato, acusica, que le puede la envidia. Meterse con ella, toda una esteta de rancio abolengo, con lo llana y buena chica que es, que no presume nada para tanto que destaca, con lo que le gusta salir de copas cerca de casa de papá por el barrio de Argüelles, y procurar no hacer ruido al volver para que no se enfade, que es muy facha. No hay derecho: Federico es un maleducado, se nota que es pobre y de provincias. Y además le ha tirado del moño. Y por encima, el profe de religión, otro carca, lo protege y le ríe las gracias. Aquí tengo apuntadas las porquerías que dice Federico. No me hace caso si le pongo palotes cuando cuido la clase. Y quiere montar una protesta en el recreo y puede que hasta vayan el profe de religión y cuatro pelaos. Ya digo: no es adicto. Hay que echarlos. Y si no, cada vez habrá menos subvenciones. Nos están armando un lío. Que hasta Moriles se ha creído eso del boicot y no paga a la Caixa.