14 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
POR SI alguien lo dudaba, la Volvo Ocean Race no es un paseo. A las primeras de cambio, el cincuenta por ciento de la flota ha tenido que irse a puerto a reparar sus daños. Lo que sí sorprende al pagano es que todo esto haya ocurrido sólo horas después de que se hubiera dado la salida en Vigo, cuando todavía el cabo de Hornos queda muy lejano. Una de dos: o las condiciones del mar fueron ciertamente extremas, o algunas tripulaciones fueron extremadamente optimistas con la velocidad que sus barcos podían alcanzar en medio del oleaje. Quizá sea una osadía asegurarlo, pero da la sensación de que algunos quisieron ganar la Vuelta al Mundo a Vela el primer día. No hay nada como la paciencia, incluso en medio del mar.