AL PP ya no le importaba defender por buena la Televisión de Galicia. También para ellos era obvio que los telexornais eran partidistas; los shows, chabacanos; y la mayoría de las horas de emisión, puro relleno de la peor calidad. Y por eso llevaban una temporada presumiendo de gestión y de plan de saneamiento, como si fuese un enorme mérito el haber tapado el burato que ellos mismos habían abierto. Pero llegó el nuevo director general de la CRTVG y no dejó títere con cabeza. Con rigor y valentía, y sin utilizar más métodos de investigación que la simple apertura de los libros de contabilidad, Benigno Sánchez puso en evidencia que la deuda a largo plazo se había cambiado por deuda a proveedores y a corto plazo, que en ningún momento hubo restricción de gastos, y que una buena parte de las compras que lastran el presupuesto de la TVG son de muy dudosa utilidad para una programación eficiente. En los últimos años del plan de saneamiento, los presupuestos de la CRTVG seguían creciendo cerca de un 20% anual, y a pesar de todo ello, la primera compañía del audiovisual de Galicia está en una situación próxima a la quiebra técnica, sin más solución ni perspectiva que la de recibir del erario público ingentes cantidades de dinero que en modo alguno se justifican por el servicio prestado. Con esta situación, y con la experiencia de veinte años de funcionamiento, creo que se hace necesario refundar la TVG. Modificar la ley que determina su organización y sus controles, definir con mayor precisión el objetivo público que justifica su creación y sus emisiones, mejorar los controles económicos y políticos que existen actualmente, y aceptar que nuestra televisión no puede ser nada más que una oferta temática y especializada que en modo alguno debe de aspirar a competir con los canales comerciales. Para los periodistas, a quienes correspondió hasta hoy la dirección general de la TVG, lo que acabo de decir puede sonar a herejía o a simple disparate. Pero para un Gobierno que acaba de hacer la importante apuesta de entregarle la CRTVG a un técnico riguroso y experimentado, no tendría ningún sentido seguir caminando por una vereda que sólo nos garantiza un altísimo derroche con pésima calidad. Cuando se creó la CRTVG todavía se interpretaba la ley de RTVE como un marco legislativo para las televisiones autonómicas, y por eso se reprodujo entre nosotros (en Euskadi, Cataluña y Galicia) el modelo ineficiente de TVE, que con la reducción escalar de nuestra Compañía, devino en un disparate de gestión. Por eso creo que la palabra es refundación, porque no hay parches para un problema que es muy grave en lo económico y muy importante en lo político.