¿Para qué?

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

HAY demasiados congresos. ¿Para qué sirven? Son como las comidas de trabajo o los días internacionales de... Si se organizasen con rigor, quedarían tres congresos, un par de comidas de gran ocasión y un día internacional (el del ser humano) al año. Los congresos se hacen para ir al centro de la luz, para iluminarnos. Pero la mayoría sólo sirve para ir del centro de la luz al centro de la nada, apagones. Gran parte están subvencionados. ¿Por qué? ¿Serán agencias de viajes encubiertas? Con Internet, el intercambio de ideas es infinito. Un amigo dice que hay deportes a los que no va ni la novia del pívot. Hay charlas a las que no va ni la madre del ponente. Se busca dinero fácil, viaje pagado y minuto de gloria. Se hacen para salir en el periódico. Las comidas de trabajo son otro engorro. Se habla de todo menos de trabajo. Chafarderos: mucho pico, poca pala. ¿Por qué se llaman comidas o cenas de trabajo? Engordas y apenas se cierran asuntos. ¿Por qué tantos congresos y comidas de trabajo? Claro: cuando alguien está de congreso o de comida no está en el trabajo haciendo lo que, de verdad, es importante y profesional: currar. El pícaro español: dar mucho la mano y de remar, nada. cesar.casal@lavoz.es