LA LEIRA es tu petiño. Antes, aquel terreno, ventoso y casi chapuzado por las olas, no valía un can. Estaba a maíz, por ponerle algo. Pero ahora, machiño, esto parece Marina D'or: chalets acosados, apartamentos... Es verdad que toda la peña se pira a currar a Canarias, porque aquí en invierno te mueres de asco... pero tenemos un puerto deportivo, y un supermercado «jali» que flipas; y dos vídeoclubs de los de sacar con máquina, y hasta van a abrir una barra en la recta de la salida, que antes, para esos chollos, te tenías que ir a Noia. Y resulta que ahora la leira vale un pastón, ¡si ni servía para el eucalipto! Sólo hay un problema: cae dentro de lo de la Red Natura, pero el alcalde dice que eso se apaña, que una constructora muy gorda va a comprar todas las fincas, y ya está todo medio mirado en Santiago para que nos saquen de ahí. Van a hacer 1.300 chalets encima de la playa. Para bañarse, una escalera y listo. Yo, con lo que saque, pienso poner un bar. Voy a calcarle una pantalla LCD de 60 pulgadas. El domingo: llenazo con el partido. Y entre semana, vídeos jevis, que es lo que me pone. Esa leira, ¡quién lo iba a decir...!