Oporto-Madrid-Vigo

OPINIÓN

Información COMO SIEMPRE, acortar distancias entre Galicia y Portugal es un objetivo, pero sólo secundario. Así de claro lo dejó ayer José Sócrates en el breve encuentro en la raia con Emilio Pérez Touriño y lo ratificará en la próxima cumbre ibérica de Évora. El país vecino se aprieta el cinturón y ahoga las posibilidades de desarrollo económico de la eurorregión, cifradas en el 1,5% de crecimiento del PIB. No hay más compromisos que la voluntad de que el AVE portugués que llegará hasta el Miño sea realidad algún día. Ni plazos ni dinero. La eurorregión fiará así la modernización de sus flujos socioeconómicos a la futura autovía de la costa, a un par de puentes y a la rivalidad localista de puertos y aeropuertos a ambos lados. El futuro es centralista y pasa por Lisboa y Madrid.