Ya no vale todo

| X. A. VÁZQUEZ-ANTELO |

OPINIÓN

Muro. En los últimos diez años, al calor de la bonanza económica y de la laxitud urbanística de muchos concellos, la costa gallega ha sufrido el mayor castigo estético de su historia. El ladrillo se está comiendo el mar, a veces fumándose la ley. Se puede dar salida al importantísimo sector inmobiliario sin necesidad de machacar Galicia. Aviso. La Xunta marcó ayer un punto de inflexión en la lucha contra el feísmo. El Gobierno de Galicia fijó una multa cuantiosa contra un pícaro que había construido dos chalés en una zona protegida del litoral de Carballo. Si se persevera en esa línea, y si los ayuntamientos hacen cumplir sus propias leyes, podremos conservar el país milagrosamente hermoso que aún tenemos.