UNA INFORMACIÓN publicada en la sección de Cultura el pasado día 6 causó perplejidad a un lector, que nos ruega que tratemos el tema en esta sección.
29 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El texto principal de la página 47 era una entrevista a tres columnas con Ana María Matute, quien pronunció una conferencia en Ferrol, en la Semana Literaria del Premio Esquío. La siguiente noticia en importancia, a dos columnas y en la parte superior, decía en su titular: «El fabricante de sillas de oficina Interstuhl presenta Silver, su galardonada nueva colección». La página se completaba con otra noticia: «Blanca Riestra, nombrada directora del Instituto Cervantes de la ciudad norteamericana de Albuquerque». «Me ha causado gran sorpresa -dice Jesús García Cosme- encontrarme en las páginas de Cultura de La Voz de Galicia una banal información sobre unas sillas de oficina con dos fotos. Por muy de diseño que sean las susodichas, no me parece lógico que un periódico plante en la sección de Cultura una noticia tan publicitaria como ésta. Llama la atención que supere en importancia a la noticia que tiene justo debajo [la de Blanca Riestra] y, además, no acabo de entender el motivo de su publicación. Supongo que encajaría mejor en un suplemento publicitario o algo así». Realmente, la presentación de la noticia, con su titular y dos fotografías («los modelos Silver y Xantos, la novedad y la más vendida», rezaba su pie), puede resultar chocante. Tema de debate Jorge Casanova, jefe del área de Sociedad, justifica la inclusión de esta noticia: «Siempre resulta agradable recibir respuestas de lectores sobre la sección de Cultura. Incluso como la que plantea este coruñés sobre la exposición en la Fundación Luis Seoane de una colección de sillas, que él considera publicitaria. Mucho se podría debatir en torno a esa frontera entre información y publicidad. ¿Es información o publicidad anunciar un espectáculo, un libro, un disco, dar a conocer un nuevo coche o un programa de televisión? Obviamente, los periodistas queremos huir siempre de la publicidad y es posible que no siempre lo consigamos. Pero prefiero centrarme en otros aspectos de la información y, por consiguiente, de la queja del lector». «Aunque la colección de sillas que se presentó en la fundación se pueden comprar y vender, es decir, está en el ámbito de lo comercial -continúa Casanova-, estoy seguro de que el lector no pasa por alto que buena parte de los más grandes arquitectos del siglo XX fueron seducidos en algún momento de su carrera por el diseño de sillas. Tanto es así que habrá muchas personas que no conozcan a Mies van der Rohe por la casa Farnsworth sino por la silla Barcelona. Las sillas son un objeto de diseño fascinante del que han participado artistas de la categoría del danés Verner Panton (silla Panton) Arne Jacobsen (silla Hormiga, el sillón Huevo o el sillón Cisne) o el propio Frank Gehry, que seguro que está orgulloso del Guggenheim, pero también de su silla Cross Check». «Así pues, en mi opinión, las sillas no son algo ajeno a la cultura y no siempre son banales, y lo afirmo sin querer introducir el inacabable (y algo tedioso) debate sobre qué es cultura y qué debe ser excluido de ese concepto. La sección de Cultura de La Voz -concluye- pretende tener una visión amplia del concepto sin desear sorprender día tras día a sus lectores, que es lo que parece que ha ocurrido en este caso. El hecho de que el lector considere que es más relevante el nombramiento de Blanca Riestra (a quien este periódico se precia de tener como colaboradora y a la que profesa un indiscutible cariño) como directora del Instituto Cervantes en Albuquerque que la presentación de las sillas es perfectamente legítimo, aunque tampoco debe olvidar el lector que nombramientos de directores de sedes del Cervantes, varios de ellos gallegos, se han producido con notable asiduidad en los últimos meses. La disposición de las noticias constituiría objeto de otro debate, que sería ya el tercero sobre la cuestión, que al fin y al cabo sólo ocupaba la mitad de dos columnas». Silvia Longueira, directora de la Fundación Luis Seoane, precisa que la presentación de estas sillas no fue organizada por la fundación. «Alquilamos en ocasiones salas para congresos, presentaciones, etcétera, pero siempre al margen del horario de exposición al público. La firma alemana alquiló una de nuestras salas por espacio de dos horas, pero la fundación no organizó esa presentación».