Sobre el cinismo lingüístico

OPINIÓN

22 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

A ESTE PUNTO hemos llegado: a que el presidente de la Xunta tenga que disculparse, mediante persona interpuesta, por utilizar en público uno de los dos idiomas oficiales de Galicia. Sucedió el miércoles pasado, cuando el diputado del BNG Bieito Lobeira criticó a Touriño por hablar esporádicamente en castellano en actos oficiales. Lobeira, que había insultado previamente de un modo intolerable al alcalde coruñés, al que calificó de «delincuente» en dos ocasiones por no cumplir según su gusto la normativa sobre el uso de topónimos, obtuvo, sin embargo, la satisfacción moral que probablemente perseguía cuando un diputado socialista excusó la heterodoxa práctica lingüística del presidente de la Xunta con un insólito argumento: Pérez Touriño -explicó convencido el diputado- habla en castellano en ocasiones «por unha cuestión práctica», cuando hay castellanohablantes entre sus interlocutores. Uno oye tal explicación, amparada sin duda en las mejores intenciones, y se queda estupefacto. Estupefacto, sí, pues entre los interlocutores de Touriño hay siempre, por definición -salvo que hable, pongamos por caso, en Dinamarca o en el Congo-, montones de castellanohablantes. Empezando, claro está, por el propio Parlamento de Galicia, donde muchos gallegohablantes rituales hablan en castellano nada más dejar el hemiciclo. Y es que en Galicia hay cientos de miles de castellanohablantes, muchos de los cuales hablamos también, además, en gallego desde niños. Y cientos de miles de gallegohablantes, muchos de los cuales hablan, además, en castellano desde niños. Es lo que pasa en los territorios con dos lenguas que tienen el parecido extraordinario del castellano y el gallego: que la inmensa mayoría las habla y entiende sin problemas. Que Lobeira, y el grupo al que pertenece, consideren tal situación una patología a extirpar por métodos quirúrgicos resulta muy preocupante, pero fácil de explicar: al fin y al cabo el Bloque es lo que es. Que lo acepte sin más el Partido Socialista pone, sin embargo, la carne de gallina. Que, en fin, nuestros diputados actúen como si desconocieran la realidad de este país constituye una ofensa gratuita. A esa realidad se refería, hace no mucho, un informe de la Real Academia Galega sobre Usos lingüísticos en Galicia , que señalaba, entre otras cosas, que «en la evolución del uso destaca una notable disminución del monolingüismo en gallego a medida que descendemos en la escala intergeneracional (de abuelos a padres y de padres a entrevistados)». Si el señor Lobeira saliese a la calle y escuchara, podría comprobarlo. Aunque escuchar, ya se sabe, exige a algunos gran esfuerzo.