Parlamento vasco

OPINIÓN

18 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PARLAMENTO VASCO ha cumplido 25 años. Lo ha celebrado en el Palacio Euskalduna, de Bilbao, como símbolo de una comunidad que desea cambiar como cambió ruinas de unos astilleros en la ría del Nervión por un espacio cultural que hoy es punto de encuentro entre vascos y ciudadanos del mundo que desean escuchar la temporada de ópera o sorprenderse con los cambios que produce la luz del barrio de Deusto sobre el titanio del Museo Guggenheim. Tuve el honor de ser un gallego en el Parlamento común de Euskal Herría, durante cinco legislaturas, de las ocho actuales, y cuyo comienzo fue en la Casa de Juntas de Guernica, al lado del mítico roble sobre el que juraron tres lendakaris de un Gobierno en el que siempre ha estado el PNV. En la primera legislatura se produjeron los incidentes con motivo de la visita del Rey, y que algunos colocan en la antesala del golpe de Tejero. La segunda fue testigo de la ruptura del PNV como consecuencia del debate entre Arzalluz y Garaicoetxea por el control del partido con la disculpa del modelo que defendía este último, de un país gobernado por las nuevas instituciones comunes, mientras el primero defendía la tradición foral de un país descentralizado a través del poder de las diputaciones. Una vez eliminado Garaicoetxea, el PNV vuelve al centralismo de Bilbao. La tercera fue la gran oportunidad del cambio. Al perder el PNV la mayoría de la Cámara, la oposición pudo haber elegido lendakari, pero el PSE no se atrevió, prefirió el Gobierno de coalición y a cambio la Mesa de Ajuria Enea. Tuve la oportunidad de compartir tribuna con gentes como Onaindía, Aulestia, Oreja, Jauregui, Benegas, Ardanza, Ibarretxe, Eguibar, Buesa, Ordóñez, Garaicoechea, Redondo, López, Otegi, Madrazo, Pujana. Por el Parlamento pasaron gentes como García Damborenea o Josu Ternera, sin olvidar al hombre de confianza de Suárez, que contribuyó al cierre del Estatuto de Autonomía, Chus Viana. Algunos grupos parlamentarios son historia. Lertxundi y el PC; Euskadiko Ezquerra con sus ex de ETA PM, que tanto hicieron por integrar al mundo radical en democracia; UCD y CDS, y naturalmente, Unidad Alavesa, que llegó a tener grupo propio en la cuarta legislatura, por cierto, con un programa y una actuación tachada por algunos como de nacionalismo alavés y por otros, en lo social, como «bolchevique». La paz sigue siendo el Santo Grial que deseo encuentren mejor pronto que tarde.