EN VIGO se celebra estos días el cincuenta aniversario del Hospital Xeral, antes Almirante Vierna, y de siempre El Pirulí . Coincidiendo con esta fecha, pero también con el cambio de gobierno y algunas de sus decisiones, se ha desatado una desacostumbrada atención pública en torno a la política sanitaria, provocada en primer lugar por la polémica en torno a la financiación sanitaria y sus déficit en Galicia y España. Pero en paralelo a ese debate no fue motivo menor, para focalizar la atención ciudadana, el publicarse unas nuevas listas de espera quirúrgicas, con datos corregidos y especificos para cada centro hospitalario. Los datos han sido llamativos, y su reconocimiento por la administración, un acto de normalidad política, pues sólo de diagnósticos certeros se pueden derivar soluciones adecuadas. Como anotación destacable de los resultados de Vigo, una reflexión: las listas de espera no guardan relación con el tipo de gestión, privada o pública, de la sanidad. Obsérvense los datos relativos al complejo público y al hospital concertado privado. Y en contraposición a ello, un diagnóstico realizado por la propia consellería: sin una adecuada gestión de los recursos humanos -obvia e histórica debilidad del sistema- y optimización de los medios materiales, la tarea de una asistencia sanitaria en tiempo y forma adecuada parece imposible. Por otra parte, la decisión del actual Gobierno gallego de paralizar el concurso para la construcción del nuevo -tercero o cuarto- hospital de Vigo, convocado en tiempo electoral por el anterior, ha permitido que afloren posiciones diferentes en torno al diseño de las nuevas infraestructuras hospitalarias. Y que llegue a la opinión pública un debate que se mantuvo circunscrito a los agentes sanitarios, pero que sin duda los trasciende y repercute en el conjunto de la sociedad. La política sanitaria es un elemento central para la igualdad y el bienestar, pero además articula un importante sector económico público en el que la política se hace imprescindible. Porque, aunque no lo parezca, es en los objetivos y la estrategia política donde se genera la planificación y la gestión. Para que los ciudadanos vivamos las diferencias. Más allá del dinero necesario.