COMO si la guerra de Cuba hubiese acabado ayer, España es el lugar más antiestadounidense de Europa. Lo acaba de certificar una encuesta, que dice también que, por contra, los países europeos favoritos de los yanquis son Reino Unido, Italia y España. El cliché que triunfa aquí sostiene que EE. UU. es un país de iletrados, gobernado por un lerdo y habitado por una prole de desheredados. Curioso que de tal triada salga la primera potencia mundial, a cuyo son bailamos nosotros -los espabilados del orbe- en cine, moda, ciencia y consumo. Cierto que Bush es un presidente nefando para el planeta (con su guerra contra el terrorismo ha logrado multiplicarlo por diez). Pero, por mucho que nos decepcione a los europeos, barrió a Kerry por 3 millones de votos. Ahora, en plena catástrofe, sólo el 13% de los americanos lo creen responsable de la mala gestión en Luisiana, según USA Today . En una semana, el abúlico presidente ya ha ido allí dos veces. Aquí, en Listolandia , Fraga tardó una semana en pisar las costas del Prestige . Aznar, un mes.