No habrá Estatut

| ASSUMPTA ROURA |

OPINIÓN

03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

DESDE QUE el tripartido gobierna en Cataluña no hemos visto más que bochornosos comportamientos fruto de intereses partidistas que nada tienen que ver con una coalición pensada para hacer política, que no es otra cosa que negociación. Los catalanes de uno u otro color, sin habernos repuesto de la crisis Carod-Perpiñán, el Carmelo, el 3% o los viajes turísticos por Israel, hemos asistido a la insistencia del redactado de un nuevo Estatut que no era una acción urgente. El desencuentro ha sido absoluto por varias razones: 1.- No hay un solo PSC, sino dos: el que representa a lo que queda de la burguesía catalana (Maragall, Nadal) y los xarnegos (Montilla, Corbacho), que ya de niños conocieron lo que es ponerse el mono de trabajo, son pragmáticos y abominan de los señoritos y sus paraísos artificiales. 2.- Con esta innecesaria propuesta, CiU ha encontrado terreno abonado para reclamar derechos históricos y patrias arrebatadas sin más objetivo que demostrar la incapacidad de Maragall para negociar con Madrid, enfrentarle con la otra parte del PSC y demostrar, cara al electorado, que con las causas simbólico-sentimentales no se juega. Añadir que ha conseguido poner a ERC entre la espada de su discurso independentista y la pared de su alianza con esos españolistas-socialistas, quedándose los de Iniciativa-Verds en puros recaderos de unos y otros. Todo ello televisado mañana, tarde y noche, simulando un redactado que no es más que ejercicio de endogamia partidista en el que nadie quiere quedarse en números rojos. Deplorable. En este tiempo, ni una sola decisión política ha enmendado la crisis en la que está sumergida Cataluña por el peso de la inmigración, el aumento imparable del paro, la inflación y los déficits sociales de todo tipo. Los empresarios o los intelectuales orgánicos llevan meses suplicando el final de tanta vergüenza. Es mentira que éste sea un momento histórico para Cataluña y el resto de España. Esto es un despilfarro de alegrías infantiles que la sociedad civil no ha pedido y se siente impotente para frenar. A un año de entrar en nueva campaña electoral pueden seguir con esta farsa o cumplir con su obligación de gobernar con un Estatut existente y válido, ya que, salvo apaño tramposo de última hora, uno nuevo no habrá, y ese Titanic que era Cataluña se nos hunde. En serio.