SI LOS análisis se mantienen en términos de calidad, por otra parte retórica y con débil repercusión en el mercado, la capacidad para competir de los productores gallegos con el mejillón procedente de nuevas zonas de producción continuará debilitándose. Porque, quiérase que no, es necesario comenzar a revisar las limitaciones autoimpuestas por la propia industria mejillonera a la capacidad de producción de mejillón de Galicia. Limitaciones celebradas y apoyadas hasta ahora por la Administración autonómica, y enredadas en una maraña derivada de una compleja ley de pesca en relación a las concesiones administrativas para el cultivo. El argumento central de la autolimitación derivaba de la asunción de que los mercados de mejillón eran estables o retrocedían, y por ello un aumento de la oferta provocaría una inevitable caída de precios y graves problemas de rentabilidad para la empresa. Desconozco el origen del argumento -más allá de una corta percepción de la ley de la oferta y la demanda-, pues salvo el desafortunado y, seis años después, comprobadamente equivocado Informe McAllister (1999) de la Unión Europea, ningún estudio en la última década predecía contracciones en los mercados europeos de mejillón. Por ello el problema actual -complejidad de las mareas rojas aparte- continúa siendo comercial, pero también de producción. La autolimitación gallega en su producción tan sólo limita a la empresas de Galicia, pero no sólo no impide que países como Nueva Zelanda, Grecia o Chile aumenten su producción y compitan en el mismo mercado europeo (se incluye España), sino que tampoco impide estrategias expansivas -en muchos casos de los propios empresarios gallegos- incrementando la producción en otras zonas del litoral ibérico. Y así nos encontramos con iniciativas consolidadas de cultivo de mejillón no sólo en el tradicional Delta del Ebro, sino también en Andalucía, Ceuta, Portugal, y con gran probabilidad en un futuro próximo, en las Canarias, sin descartar otros mares y zonas. Añádasele a esto el desarrollo de nuevos sistemas de cultivo para mares abiertos, y en menos tiempo del que a los gallegos les llevará encauzar algunos de sus enredados problemas, habrá en el mercado mejillón ibérico.