EL BIPARTITO ha empezado a dar argumentos a quienes, desde la oposición política, expusieron la teoría de los dos gobiernos (1 + 1) para definir la nueva etapa en la Xunta de Galicia. Ya en los prolegómenos se pueden otear arritmias, signos de que, cuando menos, falta coordinación de iniciativas y la suficiente comunicación interna que permeabilice los muros que unos y otros puedan levantar en torno a sus respectivos departamentos. La polémica desatada a nivel de grupos parlamentarios entre PSdeG y BNG sobre las ayudas a mujeres maltratadas es una evidencia. La experiencia de sus gobiernos locales de coalición les ha dejado buenas pistas sobre cuál debiera ser el camino. Empezando por trabajar codo con codo y resolver puertas adentro las lógicas discrepancias.