21 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
HABRÍA sido un domingo ideal: las playas llenas, las fiestas abarrotadas, las ciudades y los pueblos casi vacíos, la circulación tranquila... Podría decirse que el verano se disfruta al cien por ciento. Pero no es así. En los montes, la actividad es frenética. Miles de personas sudan y sudan para detener el fuego. Que es tanto como decir la destrucción. De Galicia.