Aire en condiciones

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

ODIAS el aire acondicionado sin control y los edificios inteligentes en los que no hay ventanas. Perdemos los grandes placeres: abrir una ventana cuando tienes calor. Lo único inteligente que se puede hacer en un edificio inteligente es no entrar en él. Todos tenemos compañeros que creen que el aire acondicionado es un juguete para que el personal se congele a temperaturas del Polo. Tienen síndrome de pingüino. También están los que corren rápidos a convertir la oficina en una sucursal de las playas de Cancún. Lo que antes se discutía cerrando o abriendo las ventanas, es ahora una guerra de cifras. Uno lo pone a doce y el siguiente lo sube a 23, muy equilibrado. En el medio, la plantilla se va diezmando, sobre todo en verano e invierno, por los cambios brutales de temperatura con el exterior. Por no hablar de los que tienen la desgracia de estar junto a una salida del aire. Sus cervicales se convierten en témpanos y nunca se recuperan del todo. Mi odio se confirmó de forma trágica. Un avión (Helios/Sol) cayó porque los pilotos se congelaron a causa de una posible avería en la refrigeración. Que vuelvan las ventanas y los aviones de hélice, cuando viajar no era igual a transportarse. cesar.casal@lavoz.es