S.O.S.

| X. A. VÁZQUEZ-ANTELO |

OPINIÓN

Un pedregal misérrimo. Afganistán era un caso perdido. Estuvo en guerra 23 años seguidos; soportó a los talibanes, el régimen más obtuso y cruel de finales del siglo XX; y tiene un relieve reseco e imposible, con mínimas posibilidades económicas. Resultado: la esperanza de vida es de sólo 43 años, el 70% de los afganos están desnutridos y sólo saben leer la mitad de los hombres y el 25% de las mujeres. Ayuda. Al margen de mantener a raya a los talibanes, un siniestro grupo de iluminados que viven en el Medievo, la comunidad internacional da de comer cada día a 5 millones de afganos. Los soldados gallegos no se sacrificaron por nada. Lo han hecho con honor máximo, por el más noble de los ideales: ayudar a quien nada tiene.