Las lecciones del fuego

J. C. ORTIZ

OPINIÓN

QUIEN no hace tanto tiempo criticaba con dureza la política de incendios de la Xunta tuvo ayer que pasar por el trance de acercarse ya como conselleiro a Monterrei tras la muerte de un piloto que dio su vida al intentar sofocar desde su avioneta el enésimo fuego. Al nacionalista Suárez Canal, que hace frente ahora al gran marrón de la Xunta verano tras verano, le antecedió en el trago la ministra Narbona, que, casi pidiendo perdón por los excesos orales del pasado, reconoció que incendios como el de Guadalajara son imposibles de sofocar. Ya lo decía mi madre todas las noches de San Juan: «Con el fuego no se juega».