Ahora va en serio

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

HAN PROMETIDO, se han publicado antes sus nombres en el DOG y ahora tienen la altísima misión de hacer realidad el cambio. Ni siquiera los podemos calificar de los doce apóstoles del touriñismo , porque los de Quintana se podrían sentir no aludidos y bastante tendrán con la dosis de mosqueo que exija el guión para mantener el pabellón de las diferencias en alto. Ni calificarlos de los doce hombres sin piedad con el clientelismo y las cosas mal hechas, porque lo de la paridad te destroza cualquier metáfora. Son, en definitiva, doce gallegos -contracorriente, uso el genérico siempre que el caso lo requiere-, que no lo tienen nada fácil. Entre otras razones porque llegan con el previsible inicio de los siete años de las vacas flacas, por la evaporación de los fondos europeos; porque han creado tanta expectación que a lo mejor se espera más de lo que puedan dar; también, no ocultemos la realidad, porque algo menos de la mitad de los gallegos no son de su cuerda. Dicho de otro modo, que más allá del oropel del cargo, a los doce, más presidente y vicepresidente, no se les presenta fácil. Tienen un mal ejemplo en Madrid, en un Gobierno central que se ha ocupado más de la pintura que de la mampostería, que ha abordado muy bien la satisfacción de los derechos de algunas minorías, pero a algunas mayorías que esperábamos resultados con cuerpo, tangibles más allá de la emoción en la piel, nos han dado dosis dobladas de Magdalena Álvarez, capaz de paralizar una obra pública 30 segundos antes de la inauguración. ¡Como para echarle a ella proyectos a medio plazo! Los doce de Touriño-Quintana y ellos mismos contarán, sin duda, con la buena fe, con una gran disposición de la mayoría de los gallegos, disculpándoles los primeros, inevitables errores, en la seguridad de que serán más los aciertos y no tardarán en llegar. A ellos les convendrá no mirarse el ombligo y, mirándonos a los ojos, decirnos en cada momento a los ciudadanos los obstáculos que haya que remover para lograr algo.