CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
28 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EN GALICIA sabemos demasiado de la guerra del asfalto. Casi todos los días nos desayunamos con muertos de tráfico. Este año, en España, ya han fallecido 1.870 personas, hombres, mujeres y niños que tenían abuelos, padres, hermanos, hijos, amigos. Ya está bien. Mata el alcohol al volante. Pero mata también la velocidad. Cuando uno va a 250 kilómetros por hora, da igual si está bebido o no. Se convierte en un suicida y en un asesino. Su imprudencia puede llevarse por delante a inocentes. La foto que dio a conocer la DGT de un conductor que iba a 160 kilómetros por hora mientras sacaba el pie, el izquierdo, por la ventanilla es una vergüenza. Esa zapatilla roja es un insulto para los que han perdido a alguien en las carreteras. O nos tomamos en serio la conducción o apaga el coche y que te quiten el carné de por vida, antes de que seas un muerto más en una cuneta. Un compañero de Madrid, Benito Ordóñez, escribió un reportaje de premio sobre cómo hacer Madrid-Vigo en cinco días, conociendo Tordesillas, Sanabria, Verín... A toda velocidad no se ve nada. Levanta el pie del acelerador, relájate y disfruta. Por mucho que corras, no huirás de ti ni lograrás que mañana sea hoy. cesar.casal@lavoz.es