La CMT en Barcelona: menuda bicoca

OPINIÓN

16 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

HACIENDO válido el refrán de que «el que no llora no mama», los trabajadores de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) han conseguido unas condiciones de traslado a Barcelona que para sí las quisieran los eurodiputados. Tan buenas son que los propios sindicatos las han calificado de «excelentes». Y no se quedan cortos en el adjetivo calificativo porque el compromiso firmado entre la CMT, el Ministerio de Industria y el Comité de Empresa ofrece a los empleados la posibilidad de decidir en el 2009 si continúan en la Ciudad Condal o regresan a Madrid, donde serán recolocados en otros puestos de la Administración General del Estado. Además, a varios empleados se les ofrece como incentivo vivienda gratis durante los próximos tres años, un incremento del sueldo del 30 por ciento, que consolida para toda la vida en su nómina, y matrícula gratis para sus hijos en el Instituto Británico, con el fin de evitar que tengan que estudiar en catalán (se supone que porque en esas tierras no se cumple el principio constitucional de que los españoles puedan estudiar en cualquier parte de España en castellano, que es el idioma común que todas las comunidades autónomas tienen que garantizar). Se remata el acuerdo con la creación de un Servicio de Acogida en Barcelona para buscar trabajo al cónyuge. La petición de Pasqual Maragall a José Luis Rodríguez Zapatero para que el órgano supervisor de las telecomunicaciones deje Madrid y viaje a la capital catalana nos sale por un pico. El conflicto, que costó el puesto a su presidente, Carlos Bustelo, por calificar el traslado de «deportación» al no ver en él razones funcionales o administrativas, lo cierra su sucesor, Reinaldo Rodríguez, sentando un precedente para otros traslados forzosos que pueden dejar de serlo con estas bicocas. Además de las condiciones llama la atención que un organismo público del Estado pague la matrícula escolar de los hijos de sus empleados en una institución extranjera de enseñanza, en este caso británica, cuando el destino está en una parte de España. Hasta ahora era usual para los desplazados al exterior, más a lo que se ve también es necesario para andar por casa. En algo más han avanzado los independentistas. Suma y sigue.