Mala memoria

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

13 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTAMOS condenados a la reincidencia, hasta el aburrimiento. Cada vez que los descerebrados logran un trofeo, nosotros nos enzarzarnos en refriegas. Acaba de ocurrir nuevamente tras la horrible tragedia de Londres. Rescatamos las viejas discordias y seguimos riñendo. Mariano y los suyos; es decir, Mariano y los centristas progresistas Acebes y Zaplana, tienen gran interés por recuperar el momento más doloroso y sangriento de nuestra democracia. El que vivimos con los atentados del 11-M en Madrid. Y ahora vuelven a dar la tabarra tratando de afearnos la conducta a propósito del comportamiento ejemplar de la sociedad y de la oposición británicas. Es cierto que los británicos merecen todos los panegíricos que puedan figurar en el diccionario de la RAE. Pero tampoco hay que escatimárselos a los españoles, y mucho menos a los madrileños, que dimos un ejemplo de solidaridad y coherencia. Porque aquí, contra lo que ahora nos dicen, nadie exigió al Gobierno, nadie, ni la sociedad, ni la oposición, ni los pancarteros, ni los remeros de Hondarribia, que dijese quién había cometido tamaña infamia. Se brindó a hacerlo el ministro Acebes, con aquellas corbatas negras y aquellas ojeras también negras, sólo horas después de ocurrir. Y nos dijo que era obra de ETA. Y volvió a decirlo durante las horas, los días, las semanas y los meses siguientes. Y aún lo sigue diciendo hoy. Aquí nadie le pidió al Gobierno que nos identificara a los asesinos. Fue el Gobierno el que se ofreció a hacerlo. Y lo hizo mal. Y entonces sí se le exigió que contase la verdad. Así que lo que hay que hacer es dejarse de revanchas y ajustes innecesarios. Y repasar los periódicos, sobre todo los que tienen mala retentiva. Porque este tiene que ser un problema de mala memoria. Ni se nos ocurre pensar que puedan actuar de mala fe.