NO DEBE pasar desapercibida la elección de Mahmud Ahmadineyad, ex-alcalde de Teherán, ingeniero de transportes y tráfico, como nuevo presidente de Irán. Este nombramiento ha causado gran alarma entre los líderes occidentales, incluso Israel llegó a pedir su aislamiento internacional. Este gran país, con una población de setenta millones de habitantes, uno de los principales productores de petróleo del mundo, esperaba la apertura del régimen revolucionario, pero ahora se teme que se produzca todo lo contrario. El nuevo líder tiene fama de ser un integrista extremo -reconocido como uno de los secuestradores de la embajada de EE. UU. en Teherán en el 79-, aunque su carácter no religioso deja un resquicio a la esperanza, toda vez que en las primeras declaraciones proclamó su intención de fomentar la paz con los países vecinos e impulsar el progreso y la democracia de su pueblo. Pero también declaró que quiere continuar con el programa de desarrollo nuclear para usos civiles. Se pueden advertir así signos positivos, por la intención de no interferir el nuevo «orden-de-sorden» de Oriente Medio. Pero si por el contrario pretendiese convertir a Irán en una potencia regional hegemónica, podrían aumentarse las tensiones entre los países mulsumanes de la zona. Habrá pues, que prestar atención a observar cómo el nuevo presidente de Irán resuelve las cuestiones clave pendientes: el apoyo al terrorismo islamista, el desarrollo del programa nuclear y el impulso a las reformas económicas. De esta forma se nos ofrecen varios signos de evidencia que pueden alertar de las verdaderas intenciones del nuevo líder iraní. Si este verano, como estaba previsto, se reanudan las conversaciones con la UE sobre el enriquecimiento del uranio, suspendidas desde el pasado mes de noviembre; si no trata de interferirse en Irak, dando apoyo a la comunidad chií y cobijo a los terroristas islamistas; si establece un plan de desarrollo económico, favoreciendo las inversiones del exterior abriendo la Bolsa de valores, entonces quiere decir que este cambio podría haber sido a mejor.