Vía rápida a la muerte

OPINIÓN

Información en la página 12 SON las carreteras de la muerte. Nacieron con el nombre, tentador, de vías rápidas, definición prohibida ya por el Gobierno central por «incitar a la velocidad». Los gallegos se mueren en las dos que tenemos, la O Salnés y la de Barbanza. Son carreteras con aspiraciones de autovía, pero sin división entre los carriles de cada sentido. Parecen hechas para conducir, pero son imposibles de dominar. La de Barbanza hace honor a su nombre originario y va rápida. Desde su creación, en 1994, ha segado 52 vidas y cada año destroza una media de seis familias. Este no, este ha matado ya a diez personas, siete en junio. La Xunta, su dueña, anuncia que será una autovía, aunque no por ahora. Un camionero y su hija de 15 años nunca la verán. Ayer se fueron, rápido, muy rápido.