La venta del alma

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

LA PRUDENCIA preventiva ante la desestabilización que le podía venir a Galicia no ha vencido a las ganas de cambiar, aunque sea a peor. El PP paga así su error de que, tras sus años de poder autonómico, un partido que viene a definir los ideales e intereses fundamentales de Occidente (libertad, derechos humanos, igualdad ante la ley, propiedad, unidad frente a los abusos de la globalización, autonomía de la sociedad, etc.) no haya sido capaz de presentar a un candidato joven y con más futuro que pasado. Pese a sus antipatías y desconfianzas mutuas los adversarios ya se están repartiendo el tesoro. Cabe pedir al candidato socialista sentidiño , sin que sirva de precedente. Cuando se carece de ideología resulta muy fuerte la tentación sanchopancesca del «vengan días y vengan ollas». El tripartito gallego entre el PSOE, los comunistas de la UPG y los galleguistas que usan para identificarse la estrella invertida del diablo, sin duda va ofrecer jugosos titulares, aunque no sabemos si en A Fondo, Galicia o Sucesos. Pero más vale que el candidato Touriño ponga algún límite en bien de la sociedad gallega. Si cede demasiado y les vende su alma, se prevén malos tiempos para los derechos humanos y la libertad de expresión, así como para todo lo que huela a España y liberalismo. Haciendo de la necesidad virtud, para el PP surge una oportunidad estratégica de hacer ahora lo que no ha sabido hacer antes cuando disfrutaba el poder. No se puede posponer máis la sucesión del líder histórico por muy valiosa que sea su figura. Se debería elegir un candidato joven que pueda conectar mejor con el electorado. No hay tanto tiempo pues no sólo es la cuestión gallega sino la española en general, y no parece conveniente que Rajoy se encuentre supeditado para encarar unas quizás próximas elecciones generales anticipadas. En verdad hay una amenaza cierta de escisión dentro del PP. Pero lo que tenga que ser, será, y más vale encararla cuanto antes.