CREO en junio por encima de todas las cosas. Junio no es un mes, es un acontecimiento. En Galicia, el verano sucede entre junio y julio. No lo duden. Hay más playa entre esos dos meses que en diez agostos juntos. Los profesionales de la parrilla de arena lo saben. Leo dos artículos hermosos, uno de Quique Alvarellos y otro de Manuel Vicent sobre este mes y sigo su soleada senda. Alvarellos habla de la luz, esa explosión. Vicent también alaba junio y le parece terrorífico que haya que cumplir con Hacienda en el mes más bonito. Es el mes en el que terminan los colegios. Quién no recuerda el adiós a los horarios, ese momento en el que el tiempo del recreo pasaba a ser todo el día, toda la noche. Junio se engalana de estrellas por las noches. Es como estar en verano sin caer en la horterada del verano. Incluso, no podía ser de otra forma, en junio se celebra la noche más hermosa, la más mágica: San Juan (¿cuándo festivo?). El humo de cacharelas y lumeiradas se mezcla en la Galicia meiga con el vapor del verano y la fiesta no termina nunca. Junio es un mes salvador, un cuento de hadas que no falla nunca, aunque nos hayamos quedado, de momento, calados hasta los votos y mirando hacia América. cesar.casal@lavoz.es