TOURIÑO no es un político dado al exceso. En realidad, salvo por las exigencias del guión electoral, no es un político al uso. Es un profesor que parece que no salió del aula, un técnico que podría ganarse la vida en un ministerio; parece distante y cuando se mete en el papel hasta resulta artificioso. Dicen que dará (si la emigración no lo impide) mejor presidente que candidato. ¿Por qué salió, entonces, exultante en la noche electoral? ¿Qué mutación se produjo en su personalidad para presentarse exageradamente alegre sin dejar lugar a la duda? ¿Es el optimismo que implantó Zapatero en el PSOE? Lo que perseguía era presentarse ante esa especie de segunda vuelta como el vencedor. Ya tiene la victoria y, en todo caso, se la arrebataría el voto exterior. Es el mensaje a la opinión pública.