O de sempre

LUÍS VENTOSO

OPINIÓN

AL HILO de las elecciones, han aterrizado en Galicia todo tipo de astronautas mediáticos de Madrid y Barcelona. Sus crónicas reiteraron la colección de topicazos sobre nosotros. Es decir: - Paraíso del marisco, festines por dos duros . En Galicia lo bueno se paga, como en todas partes, y los indígenas rara vez nos metemos enchentas de marisco. Por contra, existe una nueva y pujante gastronomía gallega, ocurrente, con producto, de la que nada cuenta el Madrid chic, apampanado con el ya empalagoso show Adriá . - Un pueblo acobardado . Falso. Desde 1880 a hoy, dos millones de gallegos han emigrado. Echarse a mundos desconocidos con una mano delante y otra detrás exige un cuajo infrecuente. - Hay tres escritores gallegos: Rivas, Toro y Ferrín . Erróneo. El plantel es largo y creciente, y el trío aún ha de pasar el filtro del tiempo. Por cierto, ¿de dónde eran Rosalía, Valle, Cela, Torrente, Valente...? - Los gallegos son muy desconfiados . ¿Han probado alguna vez a alquilar un piso en Madrid? La casera mesetaria te chequeará como si fueses el mellizo de Hannibal Lecter y te pedirá una fianza tipo Audiencia Nacional. - Todos con boina y de luto . Si saliesen del hotel, los enviados especiales descubrirían que aquí lo que arrasa es la gorra de béisbol y las camisetas de propaganda. - Menos personalidad propia que Cataluña y Euskadi . Para nada. Galicia es la que más emplea su lengua vernácula y, por motivos geográficos y económicos, tiene la personalidad más acusada, porque, para bien o para mal, no llegaron multitudes de fuera.