¿Por qué acudir hoy a votar?

OPINIÓN

PARA NO votar pueden siempre encontrarse cien motivos: porque hace sol o porque llueve; porque el previsible resultado está tan igualado que es difícil decidir o porque nos parece que todo está ya hecho de antemano; porque no nos gusta ninguno de los partidos que concurre a la elección o porque todos nos convencen por igual; porque estamos hartos después de tantos días de anuncios increíbles y de leña o porque no hemos prestado atención alguna a la campaña... e cosí via , que dicen los italianos para indicar que podríamos seguir dándole vueltas a la rueda. Es cierto: mientras que para no votar es posible echar mano de cien argumentos diferentes, para hacer lo contrario -acudir a las urnas cuando somos convocados- es probable que exista sólo una buenísima razón: que resulta una soberana (y nunca mejor dicho) estupidez dejar que los demás tomen por nosotros una decisión que influirá directamente en nuestra vida. Ocurre, por ello, que de ese argumento en favor de la participación electoral podría afirmarse lo mismo que en mi pueblo decíamos de niños del gol de la victoria con el que solíamos acabar nuestros partidos de fútbol jugados en medio de la calle: que vale por cien. Por cien, sí, porque lo que hoy decidimos los gallegos no es sólo quienes serán nuestros representantes en el parlamento de Galicia, sino, muy especialmente, quien nos gobernará entre 2005 y 2009. Es esta la característica diferencial más importante de las elecciones en los sistemas parlamentarios de gobierno, característica que conocen al dedillo incluso quienes nada saben de presidencialismos ni de parlamentarismos. Recuerdo una ocasión, hace ya años, en que, en unas elecciones generales, esperábamos en la junta electoral de A Estrada a que llegarán los resultados de uno de los colegios rurales más lejanos. De pronto, apareció, oscuro y meditabundo, el presidente de la mesa que, al ser preguntado por los resultados que escondía bajo el brazo, confesó indisimuladamente contrariado: «Bueno, carallo, bueno, votaron casi todos pra Felipe Jonsales ». No es, claro, que nuestro vecino desconociera que el entonces presidente del Gobierno no concurría a las elecciones generales por la circunscripción pontevedresa. No señor: es que sin haber leído ningún libro sobre parlamentarismo, ni haber asistido a ninguna clase ni conferencia sobre el tema, él sabía muy bien lo que políticamente se dilucidaba en aquellas ya remotas elecciones. Lo mismo que se decide sobre todo en las de hoy: quien tendrá mayoría para formar el próximo gobierno de la Xunta. Algo tan importante que resulta difícil entender que alguien, pudiendo votar, deje de hacerlo.