Vázquez y Cuíña

ANXO GUERREIRO

OPINIÓN

14 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

DE LOS centenares de actos políticos que se están celebrando a lo largo y ancho de Galicia con motivo de la campaña electoral, dos adquieren una especial relevancia por cuanto contribuyen como ningún otro a clarificar definitivamente la situación y las verdaderas intenciones de los diferentes partidos que legítimamente aspiran a dirigir el país. El primero de estos actos ya se ha celebrado. Ha tenido lugar en Lalín con presencia de todos los medios de comunicación gallegos y españoles y ante 1.500 personas. En el curso de ese mitin, José Cuíña, en las mismas narices del presidente de la Xunta y de Mariano Rajoy, no sólo se ha postulado como sucesor de Fraga sino que ha explicitado su voluntad de presentar batalla para conseguir su objetivo. Con su declaración pública de intenciones, Cuíña ha puesto de manifiesto ante la opinión pública y en plena campaña electoral la delicada situación que atraviesa el partido conservador, su profunda división entre dos sectores irreconciliablemente enfrentados y su incierto futuro. Quiéralo o no -aunque cabe suponerle plena conciencia de lo que hace y dice- el autoproclamado gladiador de Lalín ha dado la razón a quienes, al parecer con fundadas razones, han venido sosteniendo que el PP no está en condiciones de garantizar la estabilidad de la Xunta, y han pronosticado que, pase lo que pase el 19-J, el actual partido gobernante está abocado a una grave crisis de imprevisible final. El otro acto relevante de la campaña tendrá lugar hoy en A Coruña y en él coincidirán Francisco Vázquez, Pérez Touriño y Rodríguez Zapatero. Esta noche sabremos si Vázquez mantiene sus tesis contrarias a la colaboración con el Bloque y repite sus descalificaciones al nacionalismo gallego, al que ha llegado a comparar con Batasuna, o si, por el contrario, se arruga delante del presidente del Gobierno y del candidato a la presidencia de la Xunta, cuyas opiniones en esta cuestión, como es bien sabido, son claramente divergentes de las del alcalde de A Coruña. También sabremos si el gobierno de coalición entre socialistas y nacionalistas tiene por fin vía libre, y conoceremos quién lidera realmente el partido de los socialistas gallegos. De cualquier forma, en esta campaña electoral, Cuíña y Vázquez han seguido caminos paralelos. Ninguno de los dos se ha resignado a perder protagonismo y ambos han proporcionado, queriéndolo o no, la mejor munición electoral de que han dispuesto sus respectivos adversarios. Del primero sabemos además sus intenciones, del segundo todavía no. Pero pronto saldremos de dudas.