Las dudas postelectorales

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

EL EMPATE técnico de que blasona el PP en sus encuestas electorales se da en diversos aspectos del proceso. Todos buscan el número uno: lo ha reivindicado Fraga, que se atribuye la primacía del diálogo con ETA, cuando era ministro de la Gobernación. Supongo que el dueto Acebes-Zaplana estará mordiéndose la lengua en estos momentos. No creo que el presidente diga digo donde ha dicho Diego, porque el cupo de rectificaciones lo debe tener cubierto con la que ha hecho por sus insultos a los homosexuales. ¡Santo cielo, qué sacrificios imponen las urnas! Pérez Touriño ha sido el primero en poner fecha de caducidad a su vida política: se va si pierde el 19-J, aunque no cree que tenga que hacerlo. Tal concreción ni siquiera la ha hecho Manuel Fraga, no por falta de tiempo, obviamente. Quintana no les va a la zaga y repite esa insensatez de que va a eliminar mil altos cargos. Pero ¿hubo alguna vez 11.000 vírgenes?, habrá que preguntarse con Jardiel Poncela; pero ¿hubo alguna vez mil altos cargos, a no ser que el líder del BNG considere tales a los jefes de servicios y equivalentes? Cada cual hace la demagogia a su gusto y medida. Ellos son los primeros en adoptar una u otra actitud, en mantener la postura que consideran más rentable. Donde hay primeros suele haber últimos, y ese papel nos toca desempeñarlo a los electores. Que no sabemos a quién vamos a dar el poder, ni por uno ni por otro lado. Hay quienes piensan que votar a Fraga es entronizar a un tapado que le sustituirá a corto plazo. Es penoso que no supiéramos antes de ser convocados a las urnas quién será el sucesor del presidente. En el otro caso, los votos que se den a Touriño, ¿cuánto poder le van a otorgar a Quintana y a la UPG? Tampoco sabemos esto, porque los dos partidos no tienen ningún interés en explicitar antes de la votación cómo se repartirán la tarta -si el dulce llega a su plato-, ni qué porcentaje de cada ideología y cada interés primará en la Xunta. Somos los primeros, esto sí, en lamentarlo.