Pancarta

BLANCA RIESTRA

OPINIÓN

06 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EXISTEN frases extrañas. Cosas que uno pilla al mirar por la ventanilla del autobús. Eslóganes escritos por las paredes como «Viva mi sombra» o «A por ellos que son pocos y cobardes». Sinrazones que te saltan desde la boca de un vecino que te habla de «elixir de lengua» y el olor de los árboles recién clorofilados por las tardes cerca del Retiro. Hoy una locutora de la tele dijo «varapalo». Y un amigo me habló de «antaño» y de «rebujo». Y sobre todo, ayer, en el aeropuerto de Peinador, alguien llevaba una pancarta surreal que decía «Gracias a los fijos y a los cedidos». ¿Por qué me emociona esa frase? No lo sé. Quizás me ocurra como a Eugeni D'Ors cuando percibió una tortilla de patata tras un escaparate y un cartel advirtiendo «Está vendida». A buenos entendedores pocas palabras. Dicen que cada club tiene la afición que se merece. El Atlético de Madrid tiene al cantautor Joaquín Sabina, el Barcelona al presidente del Gobierno, Zapatero y el Valencia al cantante Francisco. Pues, ayer todos supimos que el Celta cuenta entre sus filas con un aficionado de excepción. Alguien que merece todos los esfuerzos de su equipo. Ignoro su nombre pero ese aficionado es un poeta. Un poeta como la copa de un pino. Cosas así hacen del mundo un lugar más alegre. E, indudablemente, la liga de campeones será más divertida con el Depor y el Celta cara a cara.