31 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LO DE la tecnología es preocupante. O no. Depende de cómo te lo cuenten. Igual que casi todo. Pero, a este ritmo, vamos a acabar desnortados. Me explico. Primero te llenan la cabeza de pájaros. Que si no eres internauta pareces tonto. Que si no te bajas millones de discos de la Red eres un patán. Que si tu móvil es una patata. Que si no tiene vídeo. Ni polifonías. Que si eres un cavernícola. Que a dónde vas así... Ok. Al final la presión te puede. Cedes. Te conectas a todo lo que tenga enchufe. Cuando empiezas a dominar (ya hablas del asunto con los amigos en igualdad de condiciones mentales) te pegan el palo por otro lado. A saber. Un estudio de la empresa HP concluye que tanto cacharro, web y sms es muy malo. Malísimo. Que te acuchilla más neuronas que la marihuana. Y te deja el cociente intelectual a la altura del de un mandril. Hasta tiene nombre la cosa. Infomanía se llama. Te enteras y te vienes abajo. Es un infierno. Tanto esfuerzo, tanta inversión, tanto aprendizaje y, al final, te puedes volver lelo. ¿Y qué haces? ¿Sigues? ¿No sigues? Acabas con las vísceras en un puño. Hecho una pesadilla. Un manojo de nervios. Y te acuerdas de cuando no tenías móvil. Ni Internet. Ni consola. Ni la Infomanía esa. Y lo echas de menos... Hasta que (¡bip!) suena el correo electrónico y (¡bip!) aprieta la ansiedad. ¿Será urgente? ¿No lo será? ¿Lo abro? ¿Lo dejo? Ahora mueva ficha usted. ¿Qué haría? ¿Padece Infomanía?