Con la suerte no se llega a la final

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ESPERAMOS en vilo los resultados del referendum francés. Para evitar la pesadilla del no, nuestro presidente se desplazó a Lille para respaldar al quemado Chirac, el extraño amigo de Sadam Huseín. Ha pedido a su desencantado pueblo talante y santa resignación ante la decadencia de Francia. Mala cosa, Zapatero se está gafando en Europa. Acaba de volver de Renania-Westfalia donde, desoyendo a nuestro líder, los germanos le han dado un varapalo electoral sin precedentes a su colega Schröder. A Blair, que estuvo en las Azores, lo ratificó el electorado inglés; al alemán, que se opuso, lo desautoriza su ahora pueblo pacifista. En Francia chapurreó unas frases en francés macarrónico y al menos los de la Acadèmie no cambiarán de parecer. En Moncloa andan preocupados porque le está abandonando la suerte y emerge la inconsistencia. Maragall y Carod Rovira le estropean portadas, tertulias y telediarios a cada paso que dan; ETA responde con bombas a su ingenua amabilidad, los diputados batasunos sin ilegalizar ostentan poderío en el Parlamento vasco y Otegi exhibe una capacidad económica inquietante. Enfrente, las víctimas del terrorismo resisten con la fuerza de su dignidad y recuerdan que no hay soluciones sin valor ni memoria. Moratinos sigue desatinando y saca la teoría de la florista judía que no entiende de banderas; la Trujillo hace el ridículo habitual en el Senado, y empiezan a surgir sombras en el panorama económico nacional. Chirac y Schröder pagan el apoyo político de Zapatero con recorte de los fondos estructurales para España. Se dispara el déficit de la balanza de pagos; asoma una inflación que hay que recortar y aun encima Zapatero encarga a Solbes un presupuesto deficitario -léase electoral- para el próximo ejercicio. ERC y Maragall ya le han dicho que ellos son francófilos y que tampoco quieren solidaridad económica con otras comunidades españolas. Cuidarán el ridículo mediático pero no se moverán en lo que a la bolsa se refiere. No es catastrofismo, sino simple constatación de amenazas. Su partido está hecho un gallinero por el norte, sur, centro y periferias. Los más optimistas dicen que sus barones se llevan tan mal y discrepan tanto para hacer del PSOE una especie de partido de partidos, de caleidoscopio sudamericano. El sueño del partido único lo alienta un Centro de Investigaciones Sociológicas que se ha convertido en el espejo demoscópico que complace las ilusiones de Ferraz. Pero descuidan las cautelas; piensan que Zapatero, como ciertos entrenadores de palleiro de la selección española de fútbol, nacieron con una flor en el trasero. Olvidan que sólo valían para amistosos, fases previas y competiciones domésticas trucadas; al acercarse a las finales competitivas, se derrumbaban. No son tiempos para el talante sino, como ha dicho Juan J. Calaza, para el talento, para gobernar la complejidad con integridad, valentía e inteligencia. Que Zapatero cambie ya el chip, porque la realidad no puede esperar.