¿QUÉ HA SIDO el ingreso en prisión de Otegi? ¿Una acción del gobierno, como dicen su abogada y Batasuna? ¿Un disgusto para el Gobierno, que ha visto frenadas su proyecto negociador? Parece mentira que, después de tantos años de democracia, todavía se planteen este tipo de dudas, pero así es. Los nacionalistas vascos tienen un sentido del Estado tan patrimonial, que la división de poderes no entra en sus cabezas. A su juicio, los jueces son puros instrumentos del Ejecutivo. De ahí que el auto de prisión de Otegi haya sido presentado en el País Vasco como el resultado de una conspiración. ¿Para qué?, habría que preguntarles. Pues quizá para tener al líder batasuno como rehén mientras se prepara la negociación. Lo malo es que tal versión de los hechos termina por calar en la opinión pública. Y tiene lógica, porque no resulta fácil entender que, cuando Otegi acaba de elogiar al Gobierno, el «pago» sea meterlo entre rejas. Tampoco es fácil entender que haya una actuación tan dura de la Justicia cuando se está diseñando un escenario de diálogo en el que, guste o no guste, Otegi ha de de-sempeñar un importante papel. Por todo ello, este cronista renuncia hoy a cualquier veleidad literaria y quiere ayudar a aclarar estas cuestiones. 1.- Ni Zapatero ni ningún ministro han tenido papel alguno en la decisión del juez Grande Marlasca. Lo único que ha funcionado ha sido el mecanismo previsto: mientras Otegi fue aforado por su condición de diputado, sólo lo podía enjuiciar el Tribunal Superior del País Vasco que, por cierto, no hizo nada en su contra. Una vez perdido ese fuero, entra en acción la Audiencia Nacional, como en cualquier otro delito terrorista. 2.- Tampoco el ministerio público ha movido un dedo para evitar su ingreso en la cárcel. La prueba es que el fiscal ha sido más duro a la hora de marcar el importe de la fianza que la propia acusación particular. 3.- Las críticas del PNV y del propio Gobierno vasco tienen una raíz intelectual perniciosa, que sale en cada acción policial o judicial. Según sus tesis, es lícito actuar contra los autores de crímenes u otros delitos, pero no contra responsables políticos. Y 4.- Esto no hizo más que empezar. Arnaldo Otegi, ahora en libertad bajo fianza, tiene todavía muchas cuentas pendientes con la Justicia: los sumarios conocidos como Ekin, Mesa Nacional de HB, Herrico Tabernas¿ Lo de ayer sólo es un aperitivo de muchos viajes a Madrid. Ante esto, mi única duda es más vulgar: cómo, conociendo este horizonte judicial que pondrá a todo el entramado etarra y batasuno en el banquillo, el Gobierno se lanzó tan alegremente por la senda del diálogo. Alguien le pasó a Zapatero dos papeles equivocados: el calendario y el guión.