LA INSPIRACIÓN no llega así como así. Se sienta uno y ya está. No. Scott Fitzgerald, Poe o Bukowski, como ejemplos más extremos, necesitaban de una ayudita etílica para que las musas guiaran sus plumas. Los efluvios electorales parecen estar ejerciendo ese mismo poder estimulador de la imaginación en la mente de los políticos gallegos, actualmente en estado de ocurrencia y de gracia para imaginar embajadores pesqueros por el mundo, fórmulas mágicas para acabar con las listas de espera médicas o más puentes sobre Rande. Y puestos a imaginar, se envida más y se propone una autopista libre de peaje a cambio de cobrar en un vial que iba a ser gratis. Y ni entro en valorar el fondo, me quedo con el éxtasis creativo, que es una lástima que sólo crezca en período electoral.